Ella camina sola, con miedo a encontrarle, sonríe, aunque no es feliz,
vaga por las noches y sueña por el día con la esperanza de volver a tenerle en sus brazos.
Ella muere día a día por ver sus ojos, tan verdes como la esperanza, tan claros como el agua..
Corre el riesgo de encontrarle, pero no para, sigue adelante, mira en cada esquina y cada hueco que encuentra, necesita de sí, pretende llegar a ser feliz de nuevo, pide su dosis de droga diaria.
Ella camina sola, cuelga su mano, por si él aparece y se la sostiene, grita muy alto su nombre, llora siempre que lo recuerda, cada momento, cada discusión, cada sonrisa..
Ella necesita su droga, que no se pincha, no se fuma, no se esnifa, su droga es ÉL.
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