Mientras veía como se quemaban tus recuerdos, la pequeña espina que habitaba en mi pecho se hundía sin dejar rastro. El fuego consumía todo a su paso y las cenizas iban aumentando poco a poco, guardando la pequeña distancia que mantenían con la llama, una llama compuesta por lágrimas, sonrisas y sufrimiento. Fue entonces cuando pude sentir como se marchitaba mi corazón y la manera en la que apretaba el puño presionando con fuerza a la tentación de romper en sollozos particularmente ocasionados por mi propia memoria.
viernes, 23 de agosto de 2013
Sollozos.
Mientras veía como se quemaban tus recuerdos, la pequeña espina que habitaba en mi pecho se hundía sin dejar rastro. El fuego consumía todo a su paso y las cenizas iban aumentando poco a poco, guardando la pequeña distancia que mantenían con la llama, una llama compuesta por lágrimas, sonrisas y sufrimiento. Fue entonces cuando pude sentir como se marchitaba mi corazón y la manera en la que apretaba el puño presionando con fuerza a la tentación de romper en sollozos particularmente ocasionados por mi propia memoria.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario