No es cuestión de exagerar nada, ni mucho menos de fingir, tenía a dieta los sentimientos, evitando momentos en los que era más que obvio lo que sentíamos. Es probable que muchas veces nos asustemos, incluso de lo que podamos llegar a experimentar, entonces nos marchamos y lo dejamos todo, hasta que recapacitamos y corregimos. Corregimos, aunque no siempre corre la misma suerte. No siempre estarán dispuestos a recibirnos y a perdonar.
Con el tiempo apreciamos lo que tenemos, lamentamos lo que perdimos por ser completamente irracionales, injustos, idiotas, por no ser fieles a nuestro corazón.
Entonces lo sientes, lo tienes, lo valoras, y das el paso, avanzas y te vuelves ambicioso. Ambioso de su olor, de su tacto, de su sabor. Egoista. Y justo en ese momento sabes que nunca más se te escapará de las manos.
lunes, 2 de junio de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
Nient' altro.
Volví,
buscándote,
y te encontré,
con ansias.
Me abrazaste,
tan fuerte que me rompía,
pero sin saberlo,
me estabas arreglando.
Tomaste el control de mis sentimientos,
y ahora,
sólo tú te apoderas de ellos.
Aprendiste a dominar,
con cautela,
mi mente.
Me refugiaste,
bajo el techo de tu corazón.
Encendiste la llama,
y ya no se apaga.
Eliminaste,
los restos de dolor,
que habitaban en mi pecho.
Pintaste sobre el lienzo de mi mirada,
una sonrisa.
Dibujaste,
caricias en mi espalda,
dejando una estela de escalofríos a su paso.
Alteraste mis sentidos,
haciendo de ellos,
algo especial.
Conviertes perfectamente,
mi piel en pura sensación.
Te hallé,
y ahora quiero quedarme,
para siempre,
contigo.
Entre susurros,
muero por ti,
por que me deleites.
Me quedo,
para no irme nunca,
me quedo contigo,
me quedo porque,
no quiero nada más que a ti.
buscándote,
y te encontré,
con ansias.
Me abrazaste,
tan fuerte que me rompía,
pero sin saberlo,
me estabas arreglando.
Tomaste el control de mis sentimientos,
y ahora,
sólo tú te apoderas de ellos.
Aprendiste a dominar,
con cautela,
mi mente.
Me refugiaste,
bajo el techo de tu corazón.
Encendiste la llama,
y ya no se apaga.
Eliminaste,
los restos de dolor,
que habitaban en mi pecho.
Pintaste sobre el lienzo de mi mirada,
una sonrisa.
Dibujaste,
caricias en mi espalda,
dejando una estela de escalofríos a su paso.
Alteraste mis sentidos,
haciendo de ellos,
algo especial.
Conviertes perfectamente,
mi piel en pura sensación.
Te hallé,
y ahora quiero quedarme,
para siempre,
contigo.
Entre susurros,
muero por ti,
por que me deleites.
Me quedo,
para no irme nunca,
me quedo contigo,
me quedo porque,
no quiero nada más que a ti.
domingo, 19 de enero de 2014
Vaivén.
Dedicándome a incrementar mi vicio a la droga de tu mirada casi puedo rozar con la punta de mis dedos la seda que cubre tu corazón, dejándome así un embriagador aroma en ellos.
Me miras y me vuelvo delicada, frágil, como una pieza de cristal al borde del precipicio de tus ojos que, finalmente, cae a causa de alguna de tus sonrisas.
Me miras y me vuelvo delicada, frágil, como una pieza de cristal al borde del precipicio de tus ojos que, finalmente, cae a causa de alguna de tus sonrisas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)